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lunes, 30 de enero de 2012

Cuando hablas, siempre hablas de ti...



En una fiesta de cumpleaños.

Tres generaciones: Abuela, Madre, hija.

Madre de la hija
 : "Es que mi hija no sale bien en las fotos..." (aparecía muy guapa en ellas)

Al rato se escucha esta frase que le dice
la abuela a la madre: "Es que tu no sales bien en las fotos"

Las tenazas de la herencia... repetir para no recordar... proyectar...


 

Alonso Ramirez 

jueves, 26 de enero de 2012

Fantasm(@)mor

El amor produce familiaridad en relación al otro; a partir de la radical diferencia que hay...

El amor es un espacio de crisis permanente, donde el particular arreglo de dos se procesa y se negocia. El amor tiene una escena, necesaria. No hay amor sin escena. Y es en los rasgos particulares de la escena donde la crisis de la cultura le da sus determinaciones. El amor, como suplencia del no hay proporción sexual, se constituye como síntoma del lazo espablecido al Otro.

En un hombre como en una mujer, aunque de diferente manera, el otro está conformado por el respectivo objeto en el fantasma; el fantasma fundamental comanda la vida erótica de cada uno.
El fantasma es el anhelo de unir el objeto que uno es, al cuerpo del Otro carente, del otro al que un enunciado ha transformado en sujeto y un enunciado en el cual el fantasma no se dice en primera persona. Si comanda la vida erótica, el fantasma ya es la escena que separa al sujeto definitivamente de la naturaleza...

El fantasma es esa ficción, esa organización, que cubre y une ambas carencias, la carencia del sujeto y la carencia del Otro, lo que supone que el fantasma es la forma de cubrir la castración del Otro. De allí Xnque la vida se mire desde su marco y los recuerdos se moldeen a su constricción. Pero como decirle a un proletario tanguero que esas mujeres que siempre lo terminan traicionando, sólo concluyen una historia fantasmática de roles fijos. He escuchado no pocos psicoterapeutas que ante tanta y consistente queja le terminan concluyendo: Don Gardel, esas mujeres no le convienen, elija otras. Don Gardel que dice: Sí, tiene razón, pero me gustan éstas.

El contrato capitalista impulsa a constituir el otro del amor incierto e inaprensible, en una consistencia definible y de un valor preciso, como bien diría un psicólogo cientifìco. El otro del apego será, en una elección adaptada a la lógica de la globalización, un otro con ropajes de Dior y con esencia de caja de seguridad. ¿No es acaso la principal cuestión, para el mercado, la cuestiones de seguridad?
El amor es entonces anticapitalista en tanto que pone en juego el no tener con la falta en ser.

De allí lo que comporta la tesis lacaniana devenida del no hay relación-proporción-sexual: valentía ante faltal destino.
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Jorge Zanghellini
Amor y Clínica de la Pareja

lunes, 23 de enero de 2012

Duelo...


En el duelo real, es la "pérdida de realidad" lo que me muestra que el objeto amado ha cesado de existir. En el duelo amoroso, el objeto no está ni muerto ni distante. Soy yo quien decido que su imagen debe morir (y esta muerte llegaría tal vez hasta a escondérsela). Durante el tiempo de este duelo extraño, me será necesario pues sufrir dos desdichas contrarias: sufrir porque el otro está presente (sin cesar, a pesar suyo, de herirme) y entristecerme porque está muerto (tanto, al menos, como lo amaba).

ROLAND BARTHES
Fragmentos de un Discurso Amoroso

jueves, 19 de enero de 2012

Qué es el fantasma?


  "He aquí uno de los fenómenos más sorprendentes de nuestra vida psíquica, el de la fantasía o fantasma (fantasme). ¿Qué es un fantasma? Es una pequeña novela en edición de bolsillo que uno lleva siempre encima y que puede abrir en cualquier lugar sin que nadie lo advierta, en el tren, en la cafetería y con frecuencia en una relación amorosa. A veces puede ocurrir que esta fábula interior  se vuelva omnipresente y que, sin que nos demos cuenta, interfiera en las relaciones que mantenemos con quienes nos rodean. Así es como muchas personas viven, aman, sufren y mueren sin saber que siempre hubo un velo que deformó la realidad de sus vínculos afectivos.

Pero ¿Por qué tenemos fantasías?, ¿Para qué sirven? Tenemos fantasías porque tenemos deseos que nos conmueven en lo más profundo, porque tenemos deseos agresivos y sexuales que procuran satisfacerse de inmediato, al margen de la realidad. Felizmente para nosotros y para los que nos rodean, el lobo voraz que vive inconscientemente en nuestro interior se majtiene tranquilo mientras nuestro yo consiga distraerlo proyectándole el filme de una escena de caza en la que puede devorar a su cordero. Pues bien,  el fantasma es eso: un teatro mental catárquico que pone en escena la satisfacción del deseo imperioso que no puede cumplirse en la realidad."
(…)
"El fantasma consiste, por lo tanto, en una puesta en escena en la cual se aniquila al Otro, simple objeto a merced del sujeto, abolido como hablante y negado como deseante. En suma, la organización fantasmática es la puesta en escena del homicidio del Otro. Ahora se entiende por qué un fantasma, es siempre, en última instancia, un fantasma de castración del Otro".

Hay muchas maneras de describir el fantasma. Lacan nos dejó su matema ($◊a) que si lo leemos, podemos claramente definir al fantasma como la relación del Sujeto ($) con el objeto causa de su deseo. Siempre en una ventana (), la ventana por la cual todo neurótico filtra la "realidad". Es más, el fantasma, como bien decía Lacan, ES la realidad del Sujeto.
Saludos Rodrigo Asseo.

 J. D. Nasio
El placer de leer a Lacan. 1. El fantasma 

                  

lunes, 16 de enero de 2012

La interpretación de Cortázar

 
 
Yo de muchacho tenía una memoria extraordinaria, que he perdido. Por ejemplo, cuando iba al cine, durante muchos años me acordaba de los nombres de los actores y las actrices, pero también me acordaba de los nombres que tenían los personajes. Entonces, cuando se me bloqueaba su nombre, yo me daba cuenta de que ahí algo no andaba. Un día veo una película con una actriz que tenía cierta fama en la época, que se llamaba Wendy Barrie. Bueno, vuelvo a casa y a la noche me doy cuenta de que no me acuerdo del nombre de la actriz. Me dormí sin recordarlo y a la mañana siguiente empecé a buscar, a repasar los nombres de los otros actores, me empecinaba, me dejaba llevar, hasta que al fin salió: Wendy Barrie. Pero ésa era sólo la primera etapa. La segunda es por qué lo olvidé. ¿Por qué? Mirá si no son sutiles las asociaciones: lo olvidé porque yo me acababa de pelear con una muchacha que me había dicho “lo que pasa es que vos no querés llegar a ser adulto, vos querés ser Peter Pan”. ¿Te acordás de Peter Pan, el niño que no quería crecer? Ella lo usó como símbolo. Y ahí está la explicación: la amiga de Peter Pan se llama Wendy y el autor de Peter Pan es sir James Berrie; ya ves, Wendy Berrie. ¡Estaba todo ahí!


Los sueños son capitales en mi vida. Si hago la cuenta de los que dieron origen a mis cuentos, deben ser muchos. Empezando por “Casa tomada”, que fue una pesadilla vivida y escribí el cuento la misma mañana de haberla tenida. (…) Fijate, yo tengo sueños en los que hago juego de palabras (…) y cuando me despierto y me acuerdo del sueño, me río mucho porque descubro la clave. Algunos son muy tontos. Por ejemplo, en una época en que yo sufría un problema afectivo, de separación, tenía un osito de felpa que era un símbolo entre nosotros, y lo perdí; se fue con ella, y yo me acordaba de ese juguete con cariño. Una noche soñé con ese osito y alguien me decía que se llamaba Lemío, nombre que jamás ni yo ni la mujer en cuestión, le habíamos dado. Cuando me desperté, como ya sé analizar mis juegos de palabras, mi di cuenta de manera completamente estúpida, pues se trataba de la canción napolitana “O sole mío”, “oso-lemío”….
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JULIO CORTÁZAR
De un diálogo con Osvaldo Soriano.

domingo, 15 de enero de 2012

El chiste del inconsciente...

 

Un hombre que cree ser un grano de cereal es llevado a una institución mental donde los médicos hacen todo lo que pueden para convencerlo de que no es una semilla sino un hombre. Cuando el hombre se cura y es autorizado a dejar el hospital, vuelve inmediatamente temblando de miedo. Afuera hay una gallina y tiene miedo de que se lo coma. "Pero mi amigo -le dice su médico- si usted sabe bien que no es un grano, sino un hombre". "Claro que yo lo sé -responde el paciente-, ¿pero lo sabe la gallina?"

"El tratamiento psicoanalítico reside precisamente en esto: no basta con convencer al paciente sobre la verdad inconsciente de sus síntomas; el inconsciente mismo debe ser llevado a asumir esta verdad.” Slavoj Zizek

La ley...


 -A partir de los estudios que usted formuló en torno al Nombre del Padre, ¿qué diferencias introduce respecto de las lecturas más habituales que se realizan de este concepto?

-Su pregunta está bien formulada y prefiero recalcar la sutileza que contiene. Efectivamente yo introduzco marcadas diferencias con las lecturas más habituales o consagradas de otros lacanianos, pero no creo que me aleje en nada sustancial de lo que propone Lacan. Muchos colegas me dijeron que lo que yo proponía, era diferente de lo que había elaborado Lacan, y yo les respondía siempre, que me sentiría muy satisfecho de haber inventado una teoría tan… como decir, tan profunda y rigurosa de la función paterna, como esa. Lamentablemente, en ese caso, mi tarea sólo consistió en rescatar de la maleza con que habían sido recubiertos por sus discípulos, los principios directrices de la perspectiva de Lacan respecto a la problemática del padre.
Pero no me resulta fácil resumir en pocas líneas en que reside la diferencia entre las lecturas más habituales y la de Lacan. De todas maneras, puedo subrayar algunas cuestiones. En primer lugar, ellas reproducen en la terminología de Lacan las mismas articulaciones que hizo Freud. ¿Cómo entendió Freud la cuestión del padre? Que la ley paterna era necesaria para poner freno a la demanda pulsional. Freud ubicaba de un lado al Ello y del otro lado al superyó. La función de la ley se soporta en el superyó. En cuanto al yo, se encuentra sometido a dos exigencias opuestas: la del goce pulsional y la del padre prohibidor. Este modelo teórico dice que el superyó es la encarnación de la ley, el yo pretende cumplir con la ley y el Ello está fuera de la ley. ¿Qué partido toma el análisis en este conflicto del sujeto con la ley? La respuesta de Freud fue clara: se trata de liberar al yo de su sometimiento al despotismo del superyó, en consecuencia, ampliar la capacidad de goce pulsional, incluyendo particularmente su satisfacción sublimada. La sentencia freudiana dice: “Allí donde estaba el Ello, el sujeto debe advenir”. Pero entonces uno puede preguntarle: Profesor ¿qué sucedería, en el límite de la experiencia analítica, respecto a la relación del sujeto a la ley? ¿El sujeto quedaría exclusivamente a merced de las pulsiones, liberado de toda ley? No –respondería Freud apesadumbrado– el análisis no puede llegar nunca hasta el final y lo más que podemos hacer es que el superyó sea más tolerante.
Lacan introduce una modificación en este esquema, pues afirma que el pivote de la función de la ley, no está en el superyó, sino en el inconsciente. Ese pivote es lo que denomina, entre otras formas, el Significante del Nombre del Padre. He aquí la novedad que pasó desapercibida a la mayoría de sus discípulos: que la incorporación de la ley del padre a nivel del sujeto se inscribe en el corazón del inconsciente, en el campo de lo reprimido que es el campo de la Verdad, donde, para colmo, confraterniza con las pulsiones. Esto permite comprender las cosas de modo diferente. Avanzar en el análisis en dirección al inconsciente, implica un desujetamiento de la ley moral pero no un desujetamiento de la ley en general, porque el inconsciente responde a otra ley, la ley del significante, la ley del equívoco. La sentencia lacaniana, sería algo así como: allí donde estaba la Verdad, el sujeto debe advenir.
El esfuerzo que hice en mi libro El Nombre del Padre, fue el de demostrar que para hablar de la ley en Lacan, es preciso distinguir esas dos funciones: la ley del mandamiento de la palabra y la ley del equivoco del significante. Sin esta distinción el análisis tiende a caer por la pendiente moral del acotamiento del goce que pulsa desde el inconsciente.

Norberto Rabinovich
Entrevista realizada por Emilia Cueto (fragmento)

viernes, 13 de enero de 2012

La lógica del significante.



Qué quieren decir la asociación libre y la atención flotante? Que se suspende lo verdadero como opuesto a lo falso y que todo el discurso del analizante y las interpretaciones del analista operan en un campo donde se suspende  el valor referencial. El progreso del análisis consiste en una evacuación de la referencia, los significantes se dirigen los unos a los otros y la única cosa que representan es en definitiva a un sujeto, es decir, según la definición de Lacan, nada. Un significante solo vale para otro y no representa más que la función negativa del sujeto. A nivel de la afirmación universal, uno puede decir todo, pero la existencia de lo que se trata queda en suspenso. Finalmente, la única referencia que puede aislarse es el objeto a. Lacan dio estatuto de objeto a la falta de referencia, pero su posición central con respecto al lenguaje es que de una manera general éste carece de referencia, por eso uno habla siempre marginalmente. Todo en la lengua es metáfora y metonimia. El objeto a como referente no es sino un efecto del discurso analítico, no existe como tal en la naturaleza.
El hecho de que no haya referente puede decirse de distintas maneras, puede decirse diciendo: el objeto a puede decirse diciendo simplemente que el referente falta, puede decirse que el referente es la falta. En el fondo, lo que no existe en el psicoanálisis es la sustancia, existe el sustituto, pero no la sustancia. El sustituto es necesariamente un ser incompleto, ligado a un lugar por llenar, lo que Frege llamaba “no saturado”; es lo que expresa la dialéctica del significante, es un puro S2 para completar.
Si hubiera una sustancia, lo que Lacan evoca una vez de pasada, ¿qué sería? Sería el goce, es el único término en la experiencia analítica que podría introducirse como un absoluto por cuanto no vale para otro. Por ésta razón el objeto a como plus de gozar puede ser situado por Lacan en el lugar de referente, y también por eso puede decir que, en el fondo, toda metonimia está enganchada al objeto a como plus de gozar. 

Jacques Alain Miller
Conferencias Porteñas - La lógica del significante.

martes, 10 de enero de 2012

Deseo y demanda

 
 
Demandar no es precisamente pedir. Lacan aclarará: lo que el neurótico quiere constantemente es otra cosa. Quiere hacerse demandar, el objeto que busca es una demanda. Una y otra vez genera esa situación. En el Seminario 10 agregará que el neurótico busca hacerse demandar tratando de no pagar el precio que ello implica; vale decir, que no quiere dar nada. (...) Es que el neurótico, en su cotidianidad, consigue con sus demandas los efectos buscados, vale decir, que se le suplique, sin percatarse de su inducción. Se hace demandar; demanda demandas. (...) El caso es que se hace suplicar pretendiendo -como dijimos- no pagar el precio que esta súplica conlleva, o sea, sin responder a lo que ella implica.
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Roberto Harari
El seminario "La Angustia" de Lacan: una introducción

lunes, 9 de enero de 2012



Un momento. Cuando hablamos de verdad a nivel psicoanalítico, no es a propósito del lenguaje sino de la verdad. En psicoanálisis, la verdad es el síntoma. En donde hay un síntoma, hay una verdad que se abre camino.

Jacques Lacan

domingo, 8 de enero de 2012

El Festejo de fin de año.



Hace un tiempo me invitaron del Círculo Italiano de Rosario, donde el público eran amas de casa, empresarios, gente que no tenía nada que ver con el psicoanálisis, quizás había uno o dos que alguna vez consultó a un analista. En esa oportunidad, a raíz del tema al que me habían invitado, se me ocurrió una pregunta: “¿Por qué el primer día del año es el 1 de enero?”. Me dijeron: “porque el calendario muestra que el 31 de diciembre termina el año”. “Sí, pero ¿por qué se hizo el calendario de ese modo y no se puso que termina el 4 de marzo, el 8 de agosto, el 20 de noviembre?”. Se quedaron un poco sorprendidos. Una señora dijo “es el día del nacimiento de Jesús”. Le recordé: “La Navidad es la natividad, ese es el día del nacimiento de Jesús”. Les dije: hay algo que es simple, si la Tierra es una pelotita que gira alrededor del Sol, como nos enseñó Copérnico, cualquier punto de esa elipse que la Tierra recorre a su alrededor lo puedo marcar y decir que cuando pase de nuevo por él se cumplió un año. Pues, lamentablemente, los cuerpos celestes no pueden decidir cuándo empieza y termina un año. No es un hecho astronómico, lo que lo decide es un hecho que escapa a lo astronómico. ¿Qué se festeja el 1 de enero?, ¿por qué el 1 de enero? Después de un largo rato alguien se acordó que está escrito en el almanaque. El recuerdo sufría de lo que nosotros los psicoanalistas llamamos represión, una represión en la cultura. El almanaque dice que es el día de la circuncisión de nuestro Señor. Es el día del Brith, que quiere decir en hebreo circuncisión y pacto. Entonces les hice un chiste del que se rieron por cortesía pero no creo que les haya gustado en demasía. Les pregunté: “¿Qué hace nuestra cultura occidental y cristiana celebrando el comienzo de un nuevo año con un rito judío?”. En el momento en que se inicia el nuevo año, no pensamos en esto, levantamos la copa y brindamos. Somos dupes. Los felicito, cualquiera de ustedes que se hubiera quedado pensando en todo esto sería candidato a muchos años de análisis..
Pero ahora sí pensemos: Jesús era un niño nacido en una familia judía. A los ocho días del nacimiento, el 1 de enero, es el día en que se le hace a un niño judío la circuncisión. Los primeros cristianos, que eran judíos, incluso Pablo, sabían muy bien que un ser humano no nace cuando adviene como viviente, sino cuando recibe la marca con la cual la comunidad lo reconoce perteneciente a ella. Es algo de lo cual somos dupes: festejamos, brindamos, no sabemos por qué se tiran fuegos artificiales, ¿quién se lo pregunta? Lo hacemos.
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ISIDORO VEGH
Incautos de lo real

viernes, 6 de enero de 2012

Amor-Lacan



El amor es un fenómeno que ocurre a nivel de lo imaginario y que provoca una verdadera subducción del simbólico, una suerte de anulación, de perturbación de la función del ideal del yo. El amor abre la puerta -tal como lo escribe Freud que no se anda con chiquitas- a la perfección.

Si el amor está todo comprendido y ligado en esa intersubjetividad imaginaria, (...), exige en su forma acabada la participación del registro del simbólico, el intercambio libertad-pacto que se encarna en la palabra dada.

El amor se distingue del deseo, considerado como la relación límite que se establece entre todo organismo y el objeto que lo satisface. Dado que no aspira a la satisfacción sino al ser. Es por ello que no podemos hablar de amor más que allí donde la relación simbólica existe como tal.

Jacques Lacan
Los escritos técnicos...

jueves, 5 de enero de 2012

 
Lo inconsciente no tiende sino a abrirse paso irrumpiendo de una manera ciega y repetitiva; es la compulsión de repetición. Y la función del Yo es la de proteger una imagen –hecha de palabras- de sí mismo manteniendo alejado a este saber.
Esa imagen de perfeccion y omnipotencia del Yo-Ideal entra en contradicción con el yo real. El sujeto no puede –psicosis y muerte excluidos- asimilarse lisa y llanamente con su imagen especular. El narcisismo no es amor por el yo real sino “por el yo ideal adornado por el infantil, con todas las perfecciones”. Pero esta perfección y esta omnipotencia no pueden mantenerse. La luna no se alcanza estirando la mano. Los otros vienen a significarle al niño que no es querido por el sólo hecho de estar ahí, sino que debe comportarse de una cierta manera para lograr y conservar el amor que le es esencial para la sobrevivencia como ser humano.
Renuentemente el niño debe alejarse de este objeto que lo enamoraba y que quedará como norte de la brújula de su deseo.

Néstor Braustein
Psiquiatría, teoría del sujeto, psicoanálisis

miércoles, 4 de enero de 2012


Se puede decir que el inconsciente es un memorial de chismes sofocados, que aparecen como síntomas, y un psicoanálisis es lo que les da piedra libre para que se expresen, hasta verificar que ya no vale la pena seguir dirigiéndoselos al amo.
Es ahí donde un analista, que no sofoca el chisme, pero no es prenda de su escándalo, invita al chismoso del inconsciente a que deje de serlo, para que haga valer esa misma verdad que lo anima en una acción responsable para la propagación de un vínculo social nuevo.

Carlos Indart 
Del chisme y su relación con el inconsciente.

martes, 3 de enero de 2012

Ejemplo de Histerización


 Analizante: "Cuando al llegar oigo el toque de la puerta principal del edificio, cuando usted me abre pulsando el botón del portero automático, siento que su dedo pulsa mi piel a la altura de los brazos. Y en ese momento me río de mi misma. A decir verdad, solo me reí la primera vez que pasó; ahora no me río más, mis sensaciones me absorben. Cada vez que estoy atenta al más ligero movimiento del otro, lo recibo en la piel, lo siento, siento un calor en el cuello o en el corazón. Siento incluso como una excitación cuando oigo el simple ruido de la respiración de un hombre junto a mí. En ese momento algo llega directamente al cuerpo, sin ninguna barrera. Ante los menores ruidos que usted hace, siento inmediatamente una sensación de placer en la piel. Soy muy sensible a sus movimientos, que resuenan en mi piel. Imagino lo que sucede en usted como si yo fuera su propia piel, envolviendolo. Siento sus movimientos en mi piel por que yo soy su piel." Después de un silencio añade: "Pensar ésto y decirselo me tranquiliza, y me da un límite. El razonamiento mismo es el límite".


Fragmento de: "El dolor de la Histeria" de Juan David Nasio.

Como pueden darse cuenta, "Histerizar" es erotizar una expresión humana, la que sea, aun cuando por sí misma, en lo íntimo, no posea ninguna naturaleza sexual.
Un saludo; Rodrigo Asseo.

domingo, 1 de enero de 2012



- ¿Qué impulsa a la gente a hacerse psicoanalizar?


J.L.– El miedo. Cuando le ocurren cosas, incluso cosas que desea, cosas que no comprende, el hombre siente miedo. Sufre por no entender y poco a poco cae en un estado de pánico. Es la neurosis. En la neurosis histérica, el cuerpo enferma de miedo de estar enfermo, sin estarlo en realidad. En la neurosis obsesiva, el miedo mete cosas raras en la mente, pensamientos que no podemos controlar, fobias en las cuales las formas y objetos adquieren significaciones diversas que suscitan miedo.

- ¿Por ejemplo?


J.L.– El neurótico se siente obligado por una necesidad tremenda de ir docenas de veces a verificar si un grifo está realmente cerrado. O si una cosa está en su lugar, sabiendo sin embargo con certeza que el grifo está como debe estar y que la cosa está en el lugar donde debe estar. No hay píldoras que curen esto. Hay que descubrir por qué esto nos pasa y saber qué significa.


- ¿Y la cura?


J.L.– El neurótico es un enfermo que se cura con la palabra, y sobre todo con su propia palabra. Debe hablar, contar, explicarse a sí mismo. Freud definía el psicoanálisis como la asunción por parte del sujeto de su propia historia, en la medida en que ella está constituida por la palabra dirigida a otro. El psicoanálisis es el reino de la palabra, no hay otro remedio. Freud explicaba que el inconsciente no es tan profundo como inaccesible a un examen profundo de lo consciente. Y decía que en ese inconsciente, el que habla es un sujeto dentro del sujeto, trascendiendo al sujeto. La palabra es la gran fuerza del psicoanálisis.

Fragmento de una entrevista a Lacan habiendole pedido con anticipación que tratara de no hablar en "lacaniano".

Año nuevo, deseo preso.




Todo año nuevo viene de la mano con los propósitos para el año entrante, es decir, deseos que difícilmente se cumplen. Dejar de comer porquerías, hacer ejercicio, tener un mejor desempeño laboral, terminar la tesis, etc. A fin de cuentas lo que se busca es cierto balance. Como sabemos por experiencia, cumplir estos deseos suele ser lo más difícil del mundo y la buena voluntad casi nunca es suficiente. En la teoría psicoanalítica sabemos que aquello que siempre golpea al sujeto es la pulsión (siempre de muerte, no hay otra) y que ésta, yendo de la mano con el goce, pretende a toda costa obturar nuestro deseo.


Vamos a decirlo simple y claro, el goce es una cierta satisfacción por la insatisfacción, pero a diferencia del placer, explicado por Freud como una mínima concentración de tensión en el cuerpo, en el goce hay un máximo de tensión. Cuando el sujeto goza siente una satisfacción muy particular, ya que ésta roza con el dolor. Un ejemplo muy claro es aquel sujeto que justo antes de presentar un examen muy importante para su carrera tiene un ataque diarréico imposible de controlar y que lo impide, dando un resultado bastante pobre.  En éste ejemplo como se puede entrever, por supuesto que no hay placer, hay goce.

Todo sujeto tiene una cierta manera particular de gozar, hay quienes se reconfortan con la comida, otros con deportes extremos y otras personas tienden a rascarse por placer y terminan haciéndolo por goce. Todo ésto tiene mucho que ver con la práctica psicoanalítica ya que cuando el goce golpea, el sujeto suele sufrir y por esta razón pide ayuda. El psicoanalista por medio de la escucha, podrá hacerle ver en primera instancia, el contraste que existe entre el goce del paciente y su deseo, y cómo el sujeto se hace gozar en ciertos momentos muy significantes de su vida que impiden alcanzar las metas tan taponeadas por él mismo. Esto quiere decir que todo goce conlleva un saber inconsciente (en el orden de lo sexual) desconocido por el sujeto y que debe ser trabajado y escuchado para que el padeciente pueda comenzar una camino más libre.

Si no nos proponemos escuchar nuestro goce, difícilmente esos deseos de principio de año lograrán consumarse. Ser responsable con uno mismo no implica cambiarse, sino escuchar aquellas paradojas que nos estructuran como “sujetos” de la palabra, con el único fin de aflojar las ataduras que nos lastiman y nos mantienen presos.
Un abrazo y les deseo lo mejor para el 2012.
Rodrigo Asseo.


Supongamos que viniera de pronto un hijo o una hija nuestra adolescente y nos dijera: ¿qué es el amor? –Y mirá querida es la felicidad. –Y qué es la felicidad. –Y bueno, qué podría decirte, es como llegar al cielo con las manos, una alternancia de un ocaso y una aurora. –Sí mamá, ¿pero qué es?
En realidad habría que decirle: -Bueno nena viví el amor y si es con alguien que te ame será aún mejor, entonces trendrás tu respuesta.
Lo real no puede ser cubierto con la palabra o con la imagen.
Les dejo una frase como enigma, ya que tocamos este tema al final:
El arte hace de lo imposible, lo real; el psicoanálisis hace presente al sujeto que lo real es lo imposible.

Isidoro Vegh
Los discursos y la cura