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jueves, 26 de enero de 2012

Fantasm(@)mor

El amor produce familiaridad en relación al otro; a partir de la radical diferencia que hay...

El amor es un espacio de crisis permanente, donde el particular arreglo de dos se procesa y se negocia. El amor tiene una escena, necesaria. No hay amor sin escena. Y es en los rasgos particulares de la escena donde la crisis de la cultura le da sus determinaciones. El amor, como suplencia del no hay proporción sexual, se constituye como síntoma del lazo espablecido al Otro.

En un hombre como en una mujer, aunque de diferente manera, el otro está conformado por el respectivo objeto en el fantasma; el fantasma fundamental comanda la vida erótica de cada uno.
El fantasma es el anhelo de unir el objeto que uno es, al cuerpo del Otro carente, del otro al que un enunciado ha transformado en sujeto y un enunciado en el cual el fantasma no se dice en primera persona. Si comanda la vida erótica, el fantasma ya es la escena que separa al sujeto definitivamente de la naturaleza...

El fantasma es esa ficción, esa organización, que cubre y une ambas carencias, la carencia del sujeto y la carencia del Otro, lo que supone que el fantasma es la forma de cubrir la castración del Otro. De allí Xnque la vida se mire desde su marco y los recuerdos se moldeen a su constricción. Pero como decirle a un proletario tanguero que esas mujeres que siempre lo terminan traicionando, sólo concluyen una historia fantasmática de roles fijos. He escuchado no pocos psicoterapeutas que ante tanta y consistente queja le terminan concluyendo: Don Gardel, esas mujeres no le convienen, elija otras. Don Gardel que dice: Sí, tiene razón, pero me gustan éstas.

El contrato capitalista impulsa a constituir el otro del amor incierto e inaprensible, en una consistencia definible y de un valor preciso, como bien diría un psicólogo cientifìco. El otro del apego será, en una elección adaptada a la lógica de la globalización, un otro con ropajes de Dior y con esencia de caja de seguridad. ¿No es acaso la principal cuestión, para el mercado, la cuestiones de seguridad?
El amor es entonces anticapitalista en tanto que pone en juego el no tener con la falta en ser.

De allí lo que comporta la tesis lacaniana devenida del no hay relación-proporción-sexual: valentía ante faltal destino.
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Jorge Zanghellini
Amor y Clínica de la Pareja