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domingo, 8 de enero de 2012

El Festejo de fin de año.



Hace un tiempo me invitaron del Círculo Italiano de Rosario, donde el público eran amas de casa, empresarios, gente que no tenía nada que ver con el psicoanálisis, quizás había uno o dos que alguna vez consultó a un analista. En esa oportunidad, a raíz del tema al que me habían invitado, se me ocurrió una pregunta: “¿Por qué el primer día del año es el 1 de enero?”. Me dijeron: “porque el calendario muestra que el 31 de diciembre termina el año”. “Sí, pero ¿por qué se hizo el calendario de ese modo y no se puso que termina el 4 de marzo, el 8 de agosto, el 20 de noviembre?”. Se quedaron un poco sorprendidos. Una señora dijo “es el día del nacimiento de Jesús”. Le recordé: “La Navidad es la natividad, ese es el día del nacimiento de Jesús”. Les dije: hay algo que es simple, si la Tierra es una pelotita que gira alrededor del Sol, como nos enseñó Copérnico, cualquier punto de esa elipse que la Tierra recorre a su alrededor lo puedo marcar y decir que cuando pase de nuevo por él se cumplió un año. Pues, lamentablemente, los cuerpos celestes no pueden decidir cuándo empieza y termina un año. No es un hecho astronómico, lo que lo decide es un hecho que escapa a lo astronómico. ¿Qué se festeja el 1 de enero?, ¿por qué el 1 de enero? Después de un largo rato alguien se acordó que está escrito en el almanaque. El recuerdo sufría de lo que nosotros los psicoanalistas llamamos represión, una represión en la cultura. El almanaque dice que es el día de la circuncisión de nuestro Señor. Es el día del Brith, que quiere decir en hebreo circuncisión y pacto. Entonces les hice un chiste del que se rieron por cortesía pero no creo que les haya gustado en demasía. Les pregunté: “¿Qué hace nuestra cultura occidental y cristiana celebrando el comienzo de un nuevo año con un rito judío?”. En el momento en que se inicia el nuevo año, no pensamos en esto, levantamos la copa y brindamos. Somos dupes. Los felicito, cualquiera de ustedes que se hubiera quedado pensando en todo esto sería candidato a muchos años de análisis..
Pero ahora sí pensemos: Jesús era un niño nacido en una familia judía. A los ocho días del nacimiento, el 1 de enero, es el día en que se le hace a un niño judío la circuncisión. Los primeros cristianos, que eran judíos, incluso Pablo, sabían muy bien que un ser humano no nace cuando adviene como viviente, sino cuando recibe la marca con la cual la comunidad lo reconoce perteneciente a ella. Es algo de lo cual somos dupes: festejamos, brindamos, no sabemos por qué se tiran fuegos artificiales, ¿quién se lo pregunta? Lo hacemos.
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ISIDORO VEGH
Incautos de lo real