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viernes, 10 de agosto de 2012

Lo homosexual en lo heterosexual y viceversa...

¿Hombre o mujer? Desde el punto de vista del género psíquico, existe una suerte de suposición mítica de partida, la de ser un ángel sin ningún sexo: esta posición transexual, al querer identificar el cuerpo con un falo puro, le recorta sus atributos sexuales secundarios.

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Antes de la entrada en el falicismo, se ha advertido primero un momento mitico "originario" transexual. Nunca ha sido viable y corresponde a una potencialidad regresiva: si quiere vivir, el niño entra a gusto o a disgusto en el falicismo identificandose con un padre. Para ver cómo se bifurcan las diferentes orientaciones hacia el género y la elección de objeto y, por ende, eventualmente, hacia la homosexualidad, hay que situarse considerando una posicion de partida que implique en todos los casos una atraccion "sexual" por la madre, es decir, la "heterosexualidad" para el varón y la "homosexualidad" para la niña. La posicion más fácil de comprender  es la que se podría llamar una "homosexualidad femenina activa". Cuando ciertas teorías del movimiento feminista declaran que una relación primaria con la madre decide la homosexualidad de las mujeres, han comprobado ese hecho, aunque omiten que esa relación se establece a partir de una identificación con el padre (¡tan perfecta que pasa inadvertida!). 

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La identificación con el padre comporta, del lado masculino, una consecuencia entre tres posibles. La primera -ya estudiada- es el paso hacia la heterosexualidad. En ese caso, el vinculo "homosexual" se reprime. Ese paso sera aún más neto cuando el padre desee a la madre y recíprocamente. Con esto queremos deir que la castracion adquiere su sentido para el niño en la medida en que imagina: 1) que su madre desea a su padre (él la ha castrado); luego, 2) que su padre desea a su madre (deseo que de cierta manera también lo castra a él). Estas dos condiciones reunidas orientan hacia la heterosexualidad, al mismo tiempo que se reprime el vinculo homosexual. Si ese no es el caso, puede darse una de las dos situaciones únicamente, o bien la otra (estas son las tres posibilidades).

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La elección de la "homosexualidad pasiva" corresponde al caso en que la madre desea al padre y no es correspondida en igual medida. El hombre encarna entonces una figura viril abrumadora, pero distante. El niño, aterrorizado por ese padre demasiado poderoso (que no esta castrado por el deseo de su mujer) se pondrá pues en una posición ee seduccion pasiva con respecto a él. Una vez que el niño haya crecido, buscará ser amado por hombres, como hubiera querido ser amado por su padre.

En lo concerniente a la fijación de una "homosexualidad activa", esta procede de la acentuación  una figura opuesta: el padre desea tal vez a la madre, pero esta no le corresponde recíprocamente. Ella prefiere a su hijo. En este caso, el niño, al crecer, amará a un hombre como su madre lo amó. Esta madre invalida el deseo sexual en general, y por su marido, en particular: por lo tanto, el hijo amará activamente a un varón semejante a quien él fue en el amor materno, y además lo amará del modo en que habria querido ser deseado por su padre. Necesita amar a los varones como su madre lo amó a él, pero agregando, además, el erotismo de un padre tal como le hubiera gustado tener.

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¿Como explicar estas elecciones forzadas? Para que la situación le parezca mas clara a los heterosexuales que reprimen exactamente las mismas formas de homosexualidad, diremos que un hombre estaría en posición de homosexualidad pasiva -pero reprimida- cuando se las arregle para que su mujer sea seducida por otros hombres (es un looser). Y estará en posición de homosexual activo -pero reprimido- cuando nada lo excita tanto como conquistar la mujer del otro. Estas son posiciones ajustadas a una gran banalidad que son fácilmente observables en la vida cotidiana.


Gérard Pommier
¿Qué quiere decir "hacer" el amor?